Autor
Fiscalía Provincial de Pinar del Río
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En este artículo:
Cuba, Fiscalía, Pinar del Río, Historia de Vida
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La vida de Ángela Marina Rábago se ha tejido entre letras, justicia y entrega. Desde muy joven descubrió que su vocación estaba marcada por la palabra escrita y la fuerza de la oralidad. Esa inclinación la condujo hacia el Derecho, una carrera que le ofrecía el espacio ideal para unir pasión y servicio. 

“Decidí estudiar la carrera de Derecho porque mi inclinación era hacia las letras. La escritura y la oralidad eran lo que más me interesaba de esa profesión.” 

Graduada en 1988, eligió la Fiscalía como escenario para servir al pueblo y al Estado cubano. Allí encontró el espacio donde podía ser útil y crecer profesionalmente. 

“Cuando me gradué, decidí laborar en la Fiscalía porque era el sitio donde podía representar los intereses del pueblo y del Estado.” 

Sus primeros pasos en San Cristóbal marcaron el inicio de una formación ética y responsable. El traslado a Consolación del Sur consolidó su trayectoria, especialmente en los procesos penales, donde cada caso significaba proteger a las víctimas y garantizar justicia. 

“En ese municipio ejercí en diferentes especialidades, pero esencialmente en los procesos penales, asuntos de gran repercusión en la sociedad.” 

La exigencia profesional se entrelazó con la vida personal. Ser madre y fiscal significó enfrentar una doble tarea social. El apoyo familiar fue decisivo para sostener la entrega al trabajo sin descuidar el cuidado de sus hijos. 

“Sin mi familia no hubiera sido posible. Mi madre estuvo al cuidado de mis hijos y el resto de los familiares comprendieron la labor que desarrollaba.” 

Ese respaldo permitió que la vocación se mantuviera firme incluso en jornadas nocturnas, fines de semana y días festivos. La familia se convirtió en el sostén que hizo posible una carrera de casi cuatro décadas. 

Reconocimientos como la distinción Jesús Menéndez en 2023 confirmaron su entrega y responsabilidad. Cada condecoración fue más que un premio: representó un compromiso renovado con la calidad y la ética. 

“Durante mi trayectoria recibí diversos reconocimientos, entre ellos la distinción Jesús Menéndez en 2023, cuando la fiscalía cumplió 50 años de creada.” 

En 2025, al cumplir 60 años, solicitó su jubilación. Sin embargo, la vocación seguía intacta y decidió reincorporarse de inmediato. 

“Solicité mi jubilación, pero me reincorporé de inmediato para continuar con la labor que siempre me ha definido.” 

La historia de Ángela Marina Rábago no se mide solo en años de servicio, sino en la huella que deja en la sociedad. Su vida es testimonio de vocación, ética y amor por la justicia. Una trayectoria que se sostiene en la palabra, en la familia y en la convicción de que servir es la forma más digna de vivir.

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