
Por: Miguel Ángel García Alzugaray
El 13 de julio, se cumplieron 125 años del Combate de Peralejo, una de las acciones más importantes desarrolladas por el General Antonio Maceo durante la Guerra del ‘95.
Fue una derrota militar y política para Arsenio Martínez Campos Contribuyó a elevar la moral combativa de las tropas cubanas y a colocar a la defensiva a los españoles, quienes en lo sucesivo apenas salieron de sus bases en las poblaciones fortificadas, a no ser en fuertes columnas.
En su retorno a la Isla, Maceo centró su actividad en la región oriental, zona en la cual se había afianzado el conflicto iniciado el 24 de febrero. A partir de ese momento, las acciones cubanas en aquella parte del territorio nacional cobraron intensidad y se multiplicaron, ocasionando inseguridad entre las fuerzas españolas.
Conocedor el General Arsenio Martínez Campos de los méritos de Maceo y el significado de estar al frente de las fuerzas cubanas que allí combatían, decidió trasladarse a esa región para dirigir personalmente las operaciones y encabezó un contingente de hombres suficientemente pertrechados.
Acampado el 11 de julio de 1895 en la zona bayamesa, conoció Maceo que Martínez Campos preparaba en el poblado de Veguitas un convoy para dirigirlo a Bayamo al día siguiente. De inmediato, concentró sus tropas en Vegas de Yao con el objetivo de presentarle combate. Para lograr ese propósito contaba con más de ochocientos hombres y experimentados oficiales como Jesús Rabí, Quintín Banderas, Joaquín Tamayo y Saturnino Lora.
El día 13, temprano en la mañana, Maceo ubicó sus fuerzas, convenientemente ocultas, entre la sabana de Barrancas y el Río Mabay, teniendo a sus espaldas la sabana de Peralejo, lo que le permitía dominar todos los caminos de acceso a Bayamo y sorprender así a las columnas de Martínez Campos y Santocildes.
No contaba el General Antonio con la traición de dos falsos comerciantes, quienes luego de visitar y recorrer el campamento, informaron a los jefes españoles no solo de la presencia de las tropas cubanas sino, además, su ubicación. Los dos generales españoles unieron sus columnas, compuesta la de Martínez Campos por 400 infantes y 40 jinetes, y mil 100 infantes la de Santocildes, que habían marchado por separado hasta llegar al Río Buey.
De esa manera, les fue posible evadir las emboscadas cubanas y llegar hasta el bosque donde se encontraba la impedimenta mambisa, compuesta en su mayoría por personal incorporado recientemente y con muy pocas armas.
Vergonzoso escape de Martínez Campos
Según comunicaron los prisioneros al general cubano:
"…los hijos del General Campos para salvar a su padre del eminente peligro que corría de morir de bala o ser hecho prisionero lo acostaron en el suelo sobre una manta en la cual lo conducían entre soldados, formando una espesa muralla que hacía de la columna un pelotón inmenso, estando obligados a ello por las constantes cargas de los jinetes y ataques de la infantería; se lo llevaron en peso hasta que la oscuridad de la noche vino a perturbar por completo la tenaz persecución que le hacían los bravos soldados de la región".
Fecha de gloria
Los cubanos tuvieron 132 bajas contando muertos y heridos. Entre los primeros, los brigadieres Goulet y Suárez, así como el comandante Moncada. Este último recibió un tiro en el pecho mientras cargaba contra los españoles, pese a ello, detuvo su caballo, volvió grupas y se retiró hacia la retaguardia, quedando su cuerpo en manos cubanas.
En la acción, las tropas españolas tuvieron más de mil 150 bajas, entre muertos y heridos. Estos últimos fueron concentrados por Maceo en una casa campesina, informándole a Martínez Campos que podía enviar a recogerlos sin temor a recibir hostigamiento por parte de los cubanos. El general Fidel de Santocildes contaba entre los muertos.
Ocho días tuvo Antonio Maceo a Martínez Campos encerrado en Bayamo. Solo cuando este recibió el importante refuerzo de las columnas de Suárez Valdés con mil 500 hombres, la del general Lachambre, reforzada con la de García Navarro y otra al mando del coronel Aldabe, que sumaban en total cinco mil hombres, se atrevió a salir de la heroica ciudad. Al conocer de los resultados de la acción, el Generalísimo Máximo Gómez escribió a Maceo felicitándolo a él y a los jefes y oficiales a su mando por tan brillante victoria, planteándole, además, que esa fecha sería una página más de gloria en su historia militar. Sin embargo, a Maceo le quedó la insatisfacción de no haber podido capturar al General Campos.
Continúa la lucha
Al día siguiente de las acciones de Peralejo, Antonio Maceo recibió la comunicación del General en jefe Máximo Gómez solicitándole la necesidad de que preparara lo más urgente posible un contingente con los mejores jefes y oficiales de los dos Cuerpos del Ejército de Oriente y se le uniese en Camagüey para enfrentar la ofensiva de Martínez Campos.
Con esta y otras victorias, las tropas cubanas se fueron haciendo dueñas del campo en el territorio de la entonces provincia de Oriente, lo que obligó a las fuerzas españolas a moverse en grandes columnas que, en el análisis estratégico militar de la guerra, resultaron entonces poco operativas.





















