
Mucho ha llovido desde que aquel 2 de diciembre de 1991, Alina Domínguez García iniciara su andar en la fiscalía matancera. Desde su graduación en 1989 había sido ubicada en este órgano, sin embargo, entonces no había un engranaje perfecto en la correlación entre plantillas e ingresos, y la falta de plazas hizo que terminara cumpliendo su servicio social en la Organización Nacional de Bufetes Colectivos.
Si bien, muchas de sus compañeras prefirieron continuar su desempeño profesional en los Bufetes, ella regresaría dos años más tarde para cumplir con lo que consideraba más importante: el ejercicio de la función fiscal. “Lo vi como un trabajo de gran valor, sobre todo porque veía al fiscal como una persona muy integral, que se preparaba y tenía un reconocimiento social. Aunque lo que más se conocía era el ejercicio de la acción penal, hacía otras cosas muy necesarias para la sociedad”.
En ese momento fue asignada al Control de la Legalidad, esfera que influía en las Verificaciones Fiscales, la participación del fiscal en los asuntos civiles, la atención a la población y algunas tareas relacionadas con los menores. De esta manera llegó a la Fiscalía Municipal de Matanzas donde se mantuvo hasta 1997 cuando la promovieron al departamento de Atención a los Derechos Ciudadanos.
Llegaría así la oportunidad de desempeñarse en los asuntos civiles y de familia, administrativos y otros, que ya empezaban a tener una mirada diferente desde la institución y a los cuales se dedicó por completo.
Su labor sostenida y el dominio de estos temas le valieron para ser designada al frente del departamento para atender desde la provincia esta actividad. “Me inicié en las labores de dirección, fue un período bien tenso, donde tuve que priorizar mi preparación, porque atendía una amalgama de asuntos que implicaban a casi todas las materias del Derecho.
“Agradezco a la fiscalía la posibilidad de desarrollarme profesionalmente a través de la formación académica que recibí, incluso, cursé una especialidad en Asuntos Civiles y Patrimonial de Familia en la Universidad de La Habana, pues para desarrollar esa labor metodológica que requiere el departamento el conocimiento es fundamental”.
Ello también contribuyó a la formación y la atención a los jóvenes fiscales. “Siempre he considerado como un orgullo que me llamen profesora, porque significa la impronta que uno ha dejado en ellos. También he impartido docencia y formado a muchas generaciones que han transitado por el órgano”, agrega Domínguez García.
Con la creación, en 2018, del Departamento de Protección a la Familia y Asuntos Jurisdiccionales, que dirige en la actualidad, y cuya actividad fundamental es la participación de la Fiscalía en los Tribunales y en los Asuntos Jurisdiccionales, donde tiene un peso importante la materia de Familia, llegaron nuevos retos en cuanto a la superación profesional.
“Uno de los procesos más bonitos que he vivido dentro de la fiscalía ha sido la promulgación del nuevo Código de las Familias. Tuve la posibilidad de dirigir el grupo de fiscales que participó en la consulta popular en los barrios, una experiencia muy enriquecedora, donde compartimos directamente con la ciudadanía y escuchamos sus criterios.
“Como especialista, tuve la oportunidad de dar opiniones sobre las nuevas figuras que se incorporaron al Código y por las cuales veníamos abogando desde hacía tiempo porque habíamos atendido personas y procesos en los que nos dimos cuenta de la necesidad de incorporar al Derecho de Familia nuevas figuras que pudieran dar salida a problemáticas presentes en la sociedad. Pudimos aportar toda esa experiencia de la Fiscalía para la constitución y defensa de ese Código”.
Por eso, siente tanto regocijo al ver en la práctica su implementación y valía, pues hoy la ciudadanía cuenta con una herramienta mucho más fortalecida y con más garantía para la defensa de sus derechos.
También, Alina considera como una labor de gran repercusión, otras de las funciones que desarrollan en el Departamento: la protección a los segmentos vulnerables como los menores, ancianos, mujeres víctima de violencia, personas en situación de discapacidad y con conducta deambulante, así como todo lo que tenga que ver con la discriminación hacia las personas.
“La visita y la atención a las instituciones que los acogen es importante para nosotros porque nos permite controlar la legalidad y el cumplimiento de lo establecido para la protección a estos segmentos. El fiscal tiene potestad para pronunciarse cuando detecta cualquier violación y eso permite que haya un estado de legalidad”.
La Fiscalía también tiene una actividad trascendental en la protección a los derechos de la mujer. “Hoy dentro del órgano tenemos muchas fortalezas en cuanto al Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres; la primera es que la componemos y dirigimos mayoritariamente mujeres, lo cual nos permite tener un sentido de pertenencia con esa actividad y desplegar toda nuestra dedicación a la defensa de esos derechos.
“También tenemos fuertes vínculos con la Federación de Mujeres Cubanas, muchas de las fiscales somos colaboradoras de las Casas de Orientación a la Mujer y a la Familia, y de las Consultorías de Violencia”.
Alina Domínguez García se consagra cada día a su quehacer, haciendo a un lado las carencias de recursos y otras dificultades, para poner sus conocimientos y entrega a disposición de su segunda casa: la Fiscalía Provincial de Matanzas.



















