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Yudith Moreno Castro, Comunicadora de la Fiscalía Municipal Isla de la Juventud.
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Amnistía, Presidio, Fidel, 26 de julio, Moncadistas
Fidel en Isla de Pinos

Amnistía es igual a olvido, trae consigo el perdón por haber cometido determinados hechos en contra de la ley, y constituye una medida excepcional que en ocasiones los gobernantes aplicaban porque no tenían otra alternativa, tal y como le sucedió al dictador Fulgencio Batista en la Cuba de 1955, cuando la fuerte presión del pueblo lo obligó a firmar la excarcelación del mal llamado Presidio Modelo, de Fidel y sus compañeros sancionados por los sucesos del 26 de julio de 1953.

El 15 de mayo de 1955, hace 67 años, salieron de prisión en la Isla de Pinos, los detenidos que participaron en el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, encabezado por quien más tarde se convirtió en nuestro Líder Histórico, Fidel Castro Ruz.

Para que la libertad de aquellos valerosos jóvenes se efectuara, desempeñaron un papel muy activo sus familiares, amigos y en especial sus madres, quienes, con el fin de despertar la sensibilidad pública, promulgaron la Carta de las Madres de toda Cuba.

A todo este movimiento se sumó el Comité de Familiares Pro Amnistía de los Presos Políticos, que logró un alcance nacional, creció en el pueblo con singular fuerza, y llegó a contar con un Comité Gestor muy activo, capaz de organizar tareas clandestinas en función de la libertad de Cuba y de los Moncadistas.

Cuenta la historia que fue tal la organización y nivel de discreción alcanzado por el movimiento, que a las manos de los penados llegaron recados y objetos conseguidos de otros lugares del país, introducido en latas de manteca con doble fondo.

De manera muy especial, el movimiento desempeñó un rol importante en la circulación del folleto La historia me Absolverá, con la autodefensa de Fidel en el juicio, que circuló clandestinamente y divulgó el conocimiento de los crímenes de la dictadura contra los moncadistas, la falsedad del sistema jurídico que los condenó, y esclareció quiénes eran los revolucionarios, cuáles eran sus nombres, qué propósitos los alentaban y cuáles eran sus planes, los que giraban en beneficios para el pueblo, para los humildes.

De esa manera aumentó el sentimiento popular de repudio a la tiranía y con este, la exigencia por la excarcelación de Fidel y sus compañeros de lucha, de ahí que el régimen imperante pretendió, por una parte, ignorar lo que estaba sucediendo y por otra trató de vincular la posibilidad de amnistía a que los revolucionarios cejaran en su actitud. Pero no lo lograron.

Al líder del Movimiento Fidel Castro no le faltaron ofertas de libertad condicionada por un compromiso con el Gobierno, a las que respondió enérgicamente: ““Después de veinte meses nos sentimos firmes y enteros como el primer día. No queremos amnistía al precio de la deshonra”.

La libertad de Fidel y los moncadistas marcó el rumbo de la historia de luchas del pueblo cubano ya que sirvió para atacar y debilitar a la tiranía en un marco legalmente permitido que esta no pudo eludir, incentivó la actividad política contra el régimen apelando a sentimientos positivos y justos. Además promovió un gran despliegue publicitario que atrajo el interés hacia las razones de lucha de los revolucionarios, y lo más importante, significó un viraje de la situación política del país a favor de la vanguardia revolucionaria

Como era de esperarse, la inseguridad para la vida de Fidel y sus seguidores se agudizó, fue necesaria la salida con destino a México y desde allí continuar la organización de la Revolución.

Más tarde diría Fidel: “Si salimos llegamos, si llegamos entramos, si entramos, triunfamos” palabras que bien sabemos fueron convertidas en realidad.
 

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