Por: Jessica Rivero Rodríguez
La imagen más difundida del Maestro es la de organizador de la Guerra Necesaria, su labor como independentista en Estados Unidos, su desempeño como político en varias naciones, la creación del Partido Revolucionario Cubano el 10 de abril de 1892 y otras que lo hacen ser el más universal de todos los cubanos.
Hoy recordamos a José Martí, y nos vienen a la memoria pinceladas de su hermosa prosa y poesía. Como literato es considerado el precursor del Modernismo, fue periodista y como autor incursionó en el teatro, la novela, relatos, la poesía, el ensayo, epístolas, su obra es vasta, variada y profunda, abarca prácticamente cada manifestación. Es que Martí fue un hombre adelantado a su tiempo, y eso nos lo demostró en cada arista de su vida.
Pero cuando este 19 de mayo se cumplen 122 años de la caída en combate de Nuestro Apóstol quisimos abordarlo desde una arista especial: su relación con los niños y jóvenes. Por eso hoy queremos mostrar el legado que transmitió a los infantes, esos que saben querer, y para los cuales escribió La Edad de Oro, una publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América. Nadie como él para encontrar la frase precisa para denominar la más hermosa y pura etapa de la vida.
Como adulta releo esa obra, y en cada página encuentro algo nuevo, es de esos libros que con cada edad lo reencuentras, cada frase te muestra un nuevo significado según tu experiencia, porque en él está recogida la sabiduría de un hombre que escribió para todos.
Es increíble que la misma persona que con tanta certeza le escribiera a su amigo Manuel Mercado apenas un día antes de morir: "ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas..."
Sea el mismo que con tanta dulzura escribiera en esta revista: “Y ahora nos juntaremos, el hombre de La Edad de Oro y sus amiguitos, y todos en coro, cogidos de la mano le daremos gracias con el corazón, gracias como de hermano, a las hermosas señoras y nobles caballeros que han tenido de decir que La Edad de Oro es buena.” Sus palabras se adaptaron a los niños, pero a ellos también les habló con realismo, directamente, porque entendía que en ellos estaba el futuro y se les debía hablar con sinceridad.
Las páginas de La Edad de Oro son un caudal de conocimientos, en ellas aprendemos sobre las ruinas indias, los músicos, poetas y pintores, la historia de la cuchara y el tenedor, conocemos la historia del hombre contada por sus casas, las vivencias de la lejana África en geografía, pero cercana en el corazón, damos un paseo por la tierra de los anamitas, recorremos cada pabellón de la Exposición de París como si estuviéramos ahí, porque La Edad de Oro reboza de imaginación, que de conjunto con el talento de Martí hacen de esta una obra imprescindible.
Cuando niña quería saber cuál fue el libro que encontró Nené Traviesa, ese que su papá no quería que tocase, cada vez que leía este cuento buscaba un referente en un libro real, aun lo hago, pues estoy segura que él escondió algún detalle, algún guiño que quería que conociéramos, porque Martí hace renacer nuestra curiosidad por el mundo.
El Maestro en su literatura dedicada a los más pequeños nos mostró las consecuencias de la avaricia con El camarón encantado, la generosidad con Los zapaticos de rosas, la valentía, audacia y perseverancia de Meñique, la sencillez en Bebé y el Señor Don Pomposo, la humildad y otros tantos valores. A través de sus personajes nos enseñó quienes debíamos y quienes no debíamos ser. Trajo a nosotros el conocimiento universal y también parte de la literatura, adaptada a nuestra realidad, ejemplo de ello es el cuento Los dos ruiseñores, una versión de Hans Cristian Andersen.
A veces, al azar recordamos o nos referimos a frases escritas por él cuando queremos mostrar algún mensaje, pero lo interesante es leer toda la obra, ver como todos esos pensamientos que aleatoriamente conocemos se concatenan en mensajes fascinantes y con significados aún más importantes.
¿Por qué Martí dedicó parte de su obra a la niñez y la juventud? Quizás la respuesta la encontremos en su artículo Músicos, poetas y pintores: "El mundo tiene más jóvenes que viejos. La mayoría de la humanidad es de jóvenes y niños. La juventud es la edad del crecimiento y el desarrollo, de la actividad y la viveza, de la imaginación y el ímpetu. Cuando no se ha cuidado el corazón y la mente en los años jóvenes bien se puede temer que la ancianidad sea desolada y triste. (…) La educación empieza con la vida, y no acaba sino con la muerte."
Todos fuimos niños, elemento obvio, y cada cubano creció escuchando a nuestro José Martí, pero el llamamiento hoy más que a no olvidarlo, porque es prácticamente imposible que algo que cale hondo se olvide, es a redescubrir cada día al hombre de La Edad de Oro, para que las palabras aprendidas cobren más significado.



















