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Miguel Ángel García Alzugaray
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Cuba, Fiscalía, Fidel Castro Ruz, Bloqueo, unidad, terrorismo
Ensayo

No es fácil encontrar en la historia de los países occidentales estadistas de la estatura de Fidel Castro Ruz y de su maestro José Martí. Sus métodos políticos se inspiran en principios éticos de valor universal, poseen argumentación lógica que resulta vital estudiar con mayor profundidad en nuestro país y proyectarlos a escala internacional. A lo largo de toda su vida, el líder histórico de la Revolución cubana siempre actuó conforme a principios morales y normas legales, que han marcado su actuar con independencia del marco social en el cual le tocó vivir.

Su destacada actuación como letrado revolucionario comienza a partir de que Fulgencio Batista violentó la ley y la vanguardia revolucionaria, y él se situó en defensa de la legalidad constitucional. Recuérdese que fue la violación de la Constitución de 1940 la que empezó a originar todo el proceso de lucha; incluso Fidel presentó una denuncia ante los tribunales para que condenaran a los golpistas, porque habían cometido un delito: el golpe de Estado. Bien se sabía que esto no iba a tener efecto práctico inmediato, pero la denuncia en sí significaba un motivo para el trabajo de propaganda, agitación y señalamiento público de la ilegalidad del golpe y de los crímenes de Batista.

Luego, vendrían las acciones organizadas por Fidel; los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, cuyo autor intelectual fue, precisamente, José Martí. 

No existe duda alguna de que el alegato de autodefensa de Fidel en el juicio del Moncada, el día 16 de octubre de 1953, conocido con el título La historia me absolverá, constituye la consagración de sus ideales. Todo cuanto hizo por el bien de su pueblo y de la humanidad, se edificó desde allí. Magistralmente describió, el joven abogado, las miserias de su pueblo, convertidas en las razones de su lucha. Los problemas citados desde su fértil oratoria, permitieron vislumbrar las que serían después prioridades indiscutibles de la Revolución triunfante.

Salud, educación, vivienda, empleo, posesión de la tierra y na-cionalización de las industrias, fueron, entre otros, aspectos a los que rápidamente se enfocó el nuevo sistema social naciente. Tras el triunfo de la Revolución, los principios de la Constitución del 40e recogieron en lo esencial, y en nuevas condiciones, en la ley fundamental de la República dictada en 1959. Más adelante, superamos esta condicionalidad jurídica, porque su evolución nos llevó al socialismo. 

La Constitución de 1940 disponía la abolición del latifundio, y esta medida, que no había podido dictarse en los gobiernos anteriores, nos llevaba por una radicalización del proceso antimperialista. En fin, que son la ley y el derecho, la clave necesaria para hacer un cambio social.

Es de resaltar que, en Fidel, desde los primeros momentos del triunfo de la Revolución, se aprecia una voluntad por institucionalizar desde sus raíces el Estado socialista cubano, en particular la necesidad de articular y construir democráticamente este, sus órganos representativos, eliminar la excesiva centralización administrativa, las disfunciones en la labor del Partido y el Estado.

En esa dirección resalta la creación, en 1968, de la Comisión de Estudios Jurídicos del Comité Central del Partido, presidida por el compañero Blas Roca Calderío, cuya labor comenzaría en 1969. Entre las tareas que debía acometer de inmediato incluía importantes proyectos legislativos y la labor asesora de lo que sería la futura Constitución.

Descuella, en nuestra opinión, la visión de Fidel por la nación, desde muy temprano en su desempeño profesional, y la vocación martiana y marxista que le permitieron desarrollar un pensamien-to solidario a los procesos revolucionarios del continente. Además, trasciende a la humanidad por su firmeza, lealtad, inigualable sentido de la justicia, y por su vocación por alcanzar un mundo más equitativo y justo. Se puede afirmar que todas las esferas del acontecer jurídico, fueron objeto de sus geniales enfoques, y lo que es más importante, de la materialización práctica de muchos de ellos. 

El pensamiento jurídico del Comandante en Jefe, merece profundas sesiones de trabajo para identificar sus aportes, conceptos y elevadas definiciones en temas muy complejos que trascienden al alcance de las normas internas, y sientan precedentes en las relaciones del Derecho Internacional Público y Privado.

A continuación, se analizan algunas de estas esferas.

Derechos humanos

Baste decir que, en la esfera de los derechos humanos, el líder histórico de la Revolución cubana dedicó gran parte de su vida y esfuerzos a resaltar el derecho universal de la humanidad, que no pocas veces se ve violentado por las reyertas y guerras que los imperialistas encubren ante las Naciones Unidas.

Las personas, sin distinción de raza y género, deberían acceder por igual a la educación y a la salud gratuita, al trabajo, a la libertad de expresión, “a tratar y ser tratados como seres humanos”, conquistas que nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, siempre defendió en pos de un mundo mejor, que es posible.

Cual implacable defensor y luchador incansable por el cumplimiento de tales libertades, en disímiles escenarios abordó el tema en defensa de la humanidad. Algunos ejemplos son los siguientes: 

El 12 de octubre de 1979 en Nueva York, en el XXXIV Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, expresó:

Se habla con frecuencia de los derechos humanos, pero hay que hablar también de los derechos de la humanidad. 

¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos?

Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan; hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas; hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y la dignidad humana.

En la Sesión Inaugural de la VI Reunión Ministerial del Grupo de los 77, Preparatoria de la VII UNCTAD, Palacio de Convenciones, 20 de abril de 1987, expresó: “La paz y el derecho a una vida confortable y digna deben ser para todos”.

Entrevista concedida a María Shriver, de la cadena NBC de Estados Unidos, La Habana, 24 de febrero de 1988:

[…] pero no hay país en que se haya respetado más escrupulosamente los derechos humanos, y no hay revolución en el mundo, no hay país en el mundo que haya sido más estricto en el respeto a los derechos humanos que nuestro país! Todas esas campañas de abuso, de violencia, todo eso es mentira; una miserable calumnia, de la cual se ha hecho eco la maquinaria publicitaria de Estados Unidos y de Occidente […].

En el Acto Central Nacional por el XXV Aniversario del Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Ciudad Escolar 26 de Julio, Santiago de Cuba, 26 de julio de 1978:

¿Con qué moral pueden hablar de derechos humanos los gobernantes de una nación donde conviven el millonario y el pordiosero, el indio es exterminado, el negro es discriminado, la mujer es prostituida y grandes masas de chicanos, portorriqueños y latinoamericanos son despreciados, explotados y humillados?

Discurso pronunciado en la VII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Isla Margarita, Venezuela, 8 de noviembre de 1997:

Las ideas por las que hemos luchado toda la vida, junto a los pobres, los enfermos sin médicos ni medicinas, los padres sin empleo, los cientos de millones de niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse para poder vivir, los hambrientos, los oprimidos y los explotados de toda la Tierra que constituyen la inmensa mayoría de la humanidad.

Protección del medio ambiente

En cuanto a la protección del medio ambiente, el Comandante en Jefe Fidel Castro, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Río de Janeiro, el 12 de junio de 1992, fue el primer mandatario en alertar que: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

Fidel previno acerca de los peligros que acechaban a la humanidad y llamó a los países desarrollados a ocupar su lugar como protectores de esta, y no como sus más encarnizados detractores. Desde su estatura de pensador universal, llamó a la sensibilidad, a la unión y al compromiso de cada ser humano con quienes le rodean.

En una reflexión sobre “El Robo de Cerebros”, publicada el 17 de julio de 2009, subraya que:

[…] no puede llamarse ni medianamente humana una sociedad donde los seres humanos sobran por millones y constituya una práctica el robo de cerebros de los países del Sur, y se perpetúa el poder económico y el disfrute de las nuevas tecnologías en unas pocas manos. Resolver este dilema es tan trascendente para el destino de la humanidad como enfrentar la crisis del cambio climático en el planeta, problemas que están absolutamente interrelacionados.

En el acto por el 50 Aniversario de la fundación de la República Popular China, el 29 de septiembre de 1999, en la sala Universal de las FAR, expresó:

Los pueblos tienen que luchar para proteger, no ya su economía, sus derechos; tienen que luchar para defender su propia supervivencia. Al medio ambiente lo barren, lo destruyen. Hace apenas un año pasó el Mitch por Centroamérica con efectos devastadores, y ahora vemos las imágenes de inundaciones colosales, un cambio climático visible y que ya no niega nadie, ¿a quién golpea primero que a nadie? A los países más pobres, a los países del Tercer Mundo.

El estudio de las ideas ambientalistas de Fidel se sostiene en el contenido ético de profundo sentido humanista que expresan estas; en su proyección tiene como centro el humanismo de nivel superior que lo caracteriza, en una concepción sobre el hombre y su lugar en el medioambiente.

En virtud de lo expuesto, considero que a los juristas cubanos corresponde desarrollar un trabajo de educación ambiental, en-caminado a estimular en las nuevas generaciones una conducta ambientalista acompañada de sentimientos y actitudes que se orienten al cuidado y conservación del medio ambiente. 

Guerra nuclear

Mensaje de Fidel contra la guerra nuclear (15 de octubre de 2010). Reflexiones sobre el tema:

Hoy existe un riesgo inminente de guerra con empleo de ese tipo de armas.

Cualquier gobierno del mundo está obligado a respetar el derecho a la vida de cualquier nación y del conjunto de todos los pueblos del planeta. 

Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos, corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde.

¡Tengamos el valor de proclamar que todas las armas nucleares o convencionales, todo lo que sirva para hacer guerra deben desaparecer!

En mi opinión, un concepto básico formulado por Fidel Castro al respecto es la necesidad de desarrollar la Batalla de Ideas. El líder de la Revolución Cubana planteó reiteradamente que solo una gran batalla de ideas podría cambiar el curso de la historia mundial. El objetivo consiste en impedir lo impensable, una guerra nuclear que amenaza con destruir la vida del planeta.

Los medios de información corporativos participan en actos de camuflaje. Las consecuencias devastadoras de este tipo de conflicto son trivializadas o no mencionadas. 

Ante estas circunstancias, el mensaje de Fidel al mundo debería ser escuchado; todos los pueblos del planeta deben comprender la gravedad de la situación presente y actuar enérgicamente en cualquier nivel de la sociedad para revertir el curso de los acontecimientos. 

Cuando una contienda patrocinada por los Estados Unidos se convierte en “instrumento de paz”, con la aprobación y aceptación de las instituciones mundiales y la más alta autoridad, incluida las Naciones Unidas, no hay vuelta atrás: la sociedad humana se ha precipitado indeleblemente rumbo a la autodestrucción. 

Terrorismo 

Múltiples son las intervenciones de Fidel en las que denunció los ataques terroristas contra Cuba, llevados a cabo desde los Estados Unidos. Es interesante destacar su valoración sobre este fenómeno al referirse al embate perpetrado contra las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre del 2001.

Puntualizó que, “[…] en parte, estas tragedias son consecuencia de haber aplicado métodos terroristas en el caso de Cuba, durante un montón de años, y el de otros países, porque ha difundido la idea del terrorismo, y no hay ningún poder del mundo de hoy, por grande que sea, que pueda evitar hechos de esta naturaleza, porque lo llevan a cabo personas fanáticas […]”. 

El líder cubano recalcó que Estados Unidos es la nación con mayor número de grupos extremistas organizados, muy violentos, que actúan dentro y fuera de ese país, con gente de mentalidad fascista y rayana en la locura, y esta afirmación, dijo, sin contar a la mafia miamense.

Recordó la tragedia en Oklahoma City, cuando un estadounidense hizo estallar un coche bomba en un importante edificio federal del centro de esa ciudad, el 19 de abril de 1995, y aseguró que: “El país más vulnerable al terrorismo es Estados Unidos, el que tiene más aviones, más dependencia de recursos técnicos […]”. Lo evidente es que fue una operación organizada con efica-cia y sincronización, propia de gente preparada, agregó.

La lucha contra el terrorismo no podrá resolverse por la fuerza Fidel opinó que la lucha contra el terrorismo es difícil, pero que:

Ninguno de los actuales problemas del mundo se puede resolver por la fuerza, no hay poder global, ni poder tecnológico, ni poder militar que pueda garantizar la inmunidad total contra tales hechos, porque pueden ser acciones de grupos reducidos, difíciles de descubrir y lo más complica-do, aplicados por gente suicida.

[…] De modo que el esfuerzo general de la comunidad internacional es poner fin a una serie de conflictos que andan por el mundo, cuando menos en ese terreno; poner fin al terrorismo mundial, crear una conciencia mundial contra el terrorismo.

Y añadió: “Les hablo en nombre de un país con más de 40 años en Revolución y ha adquirido mucha experiencia, está unido y tiene un nivel de cultura grande”, contra el cual dijo, que se ha invertido mucho dinero en acciones terroristas. 

Consideró muy importante cómo reaccionará ahora el gobierno de Estados Unidos y mostró su convencimiento de que vendrán días difíciles para el mundo, no para Cuba, […] el país que más tranquilo está en el mundo, por diversas causas: por nuestra política, por nuestras formas de lucha, por nuestra doctrina y nuestra ética, y, además, […] por su ausencia de temor.

[…] Sería muy difícil fabricar una calumnia contra Cuba, no lo creería ni el que lo inventara y patentizara, es muy difícil, y Cuba no es hoy cualquier cosa en el mundo, tiene una posición moral muy grande y una posición política muy sólida. 

La lucha internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vi-das inocentes. Se resuelve poniendo fin, entre otras cosas, al terrorismo de Estado y otras formas repulsivas de matar, poniendo fin a los genocidios, siguiendo lealmente una política de paz y de respeto a normas morales y legales que son ineludibles. El mundo no tiene salvación si no sigue una línea de paz y de cooperación internacional.

Enfatizó el líder cubano.

Respecto a esta criminal Ley norteamericana, el Comandante en Jefe, en un discurso en la provincia de Matanzas el 3 de agosto de 1999, apuntó:

En su afán de desestabilizar y destruir la Revolución cubana, de cierta forma esta ley, muy general y confusa, con al-gunas actualizaciones posteriores, fue lo que sirvió de base al derecho automático a la residencia permanente, después de un año de ingresar en territorio de Estados Unidos, a cuanto ciudadano saliera ilegalmente de Cuba tan pronto pisara tierra norteamericana, algo que no se concedió jamás a ningún otro país del mundo. De haberlo hecho así con el resto de América Latina y el Caribe, hoy habría muchos más ciudadanos latinoamericanos y caribeños en Estados Unidos que los nacidos en ese país.

Bloqueo a Cuba

En su discurso pronunciado en el acto conmemorativo por el V Aniversario de la Fundación de Pastores por la Paz, celebrado en el teatro Manuel Ascunce Domenech, Ciudad Libertad, La Ha-bana, el 3 de agosto de 1993, Fidel planteó: “El bloqueo dificulta el desarrollo de nuestro país, dificulta la obtención de recursos, dificulta la adquisición de alimentos y medicinas”.

Este proyecto, conocido popularmente como Caravana de Pas-tores por la Paz, fue fundado por el reverendo estadounidense Lucius Walker en 1992, con el objetivo fundamental de reunir y traer ayuda humanitaria a Cuba.

Por su parte, en su reflexión “Obama y el Bloqueo a Cuba” (21 de abril de 2009), refiriéndose a una entrevista hecha por un periodista estadounidense al presidente de los Estados Unidos, afirmó: Cuando expresó, respondiendo a Jake, que desde el 2004 hasta hoy habían transcurrido miles de años, fue superfi-cial. ¿Debemos esperar tantos años para que suspenda su bloqueo? No lo inventó, pero lo hizo suyo igual que otros diez presidentes de Estados Unidos. Se le puede augurar por ese camino un fracaso seguro como el de todos sus predecesores. Ese no fue el sueño de Martin Luther King, cuyo papel en la lucha por los derechos humanos iluminará cada vez más el camino del pueblo norteamericano.

Vivimos tiempos nuevos. Los cambios son ineludibles. Los líderes pasan, los pueblos permanecen. No habrá que esperar miles de años, solo ocho serán suficientes, para que, en un auto más blindado, un helicóptero más moderno y un avión más sofisticado, otro Presidente de Estados Unidos, sin duda menos inteligente, prometedor y admirado en el mundo que Barack Obama, ocupe ese inglorioso cargo.

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