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Cuba, Fiscalía, Artemisa, Jóvenes, UJC
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En la madrugada del sábado 4 de abril, un grupo de jóvenes fiscales de Artemisa, protagonizó una jornada que combinó esfuerzo físico, memoria histórica y reclamo político en uno de los parajes más emblemáticos de la Sierra del Rosario.

Con mochilas al hombro y la energía que solo la juventud puede reunir, antes del amanecer, los integrantes de la Fiscalía Provincial de Artemisa, emprendieron una caminata de más de 4 kilómetros por las laderas del extremo oriental de la Sierra del Rosario, dentro de la reserva de la Biosfera. El destino: La Loma El Taburete, un punto privilegiado donde la tierra parece acercarse al cielo.

La travesía, de moderada intensidad, no fue solo un ejercicio de resistencia física, cada paso, cada gota de sudor, se convirtió en una metáfora de lo que el grupo quería demostrar: la unidad permite llegar tan alto como las nubes que esa mañana los recibieron.

 

Un grito que subió hasta el cielo

Ya en la cima, rodeados por la neblina matutina que envolvía la elevación, las voces de los jóvenes se fundieron en un solo clamor. No era un grito cualquiera: era un reclamo justo, directo y sostenido contra el bloqueo económico que Estados Unidos mantiene sobre Cuba durante más de seis décadas.

Desde las alturas del Taburete, ese mensaje resonó con una potencia simbólica innegable: la juventud cubana no olvida, no se resigna y sigue levantando la voz, incluso desde los rincones más apartados y hermosos de su geografía.

 

Memoria en cada pincelada

Pero la jornada no miró solo al presente. En ese mismo lomerío, donde la historia se respira entre la tierra y el viento, los jóvenes realizaron una labor silenciosa, pero profunda: limpiaron y pintaron el monumento que honra a los combatientes de la gesta boliviana, aquellos que fueron dirigidos por el Che Guevara.

Proteger ese espacio, rememorar aquella epopeya, fue para ellos un acto de amor por lo propio. No hay futuro sin memoria, parecían decir mientras sus manos restauraban la piedra y el metal que narran una página imborrable de América Latina.

 

Dos aniversarios, una misma juventud

Las motivaciones de la jornada estaban claras: ofrecer sus energías, su tiempo y su compromiso a dos celebraciones significativas: el aniversario 65 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) y el 64 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Dos fechas que no son frías conmemoraciones, sino recordatorios vivos, de que la juventud cubana sigue firme. ¡Firme en las alturas del Taburete, firme en la lucha cotidiana contra las adversidades, firme en la defensa de su historia y firme, también, en la construcción de su porvenir!

Desde aquella mañana entre nubes, los jóvenes fiscales de Artemisa demostraron una verdad simple y poderosa: hay caminatas que son más que caminatas, hay gritos que son más que palabras y hay compromisos que, pintados en un monumento o lanzados desde una loma, se vuelven eternos.

 

  

 

 

 

 

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