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Comunicadora de la Fiscalía del municipio especial Isla de la Juventud
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Cuba, Fiscalía, mujer, fiscal, superación, Historia de Vida
Oravia_MEIJ

“Una sociedad sería pobre siempre si no incorpora a la mujer al trabajo” 

Fidel Castro, 5 de diciembre 1974

Llegó a la Fiscalía de la Isla de Juventud por solicitud propia porque, a su parecer, era el órgano de justicia con el que más se sentía identificada teniendo en cuenta su forma de ser, las características de su carácter; además, la función que tiene en el enfrentamiento al delito, la oportunidad de representar a las víctimas en el acto de juicio oral y donde podía crecer profesionalmente.

Desde su incorporación al órgano, siempre ha estado vinculada a la esfera de procesos penales, aunque trabajó en Protección a la Familia y en Verificaciones fiscales, pero la especialidad de Penal es su lugar favorito, en el que ya ha transitado trece  años ininterrumpidos, expresó que “la actividad de Procesos Penales me mostró la responsabilidad y el compromiso que tenemos los fiscales con el orden y la tranquilidad ciudadana, me enseñó que ser humano, ético y justo son cualidades inherentes al fiscal penalista para tener un buen desempeño, por eso es el área que más amo de la Fiscalía y donde siempre me sentiré realizada”. 

Si tuviera que mencionar una anécdota creo que sería la responsabilidad con la que controlo la investigación de hechos tan delicados, donde resultan menores víctimas, procesos donde se protege al menor desde el primer momento y que en la vista del juicio oral, tengo el encargo de mostrarle al juzgado el sentir de ese niño, es algo que defiendo con mucha pasión, buscando siempre poder trasladar al Tribunal la trascendencia que tienen los hechos, me satisface informar con sensibilidad, para que el menor, aunque no me escuche, se sienta escuchado y su familia pueda sentir su protección ante la justicia”

El dominio de los temas, su constancia, el permanente deseo de aprender y hacer las cosas en bien de la institución, le valieron para que desde el año 2020 se desempeñe como fiscal Jefa de Grupo de Proceso Penales. Dos años después la Unión de Juristas de Cuba le ofrece la oportunidad de incorporarse a la Maestría en Derecho Constitucional y Administrativo a desarrollarse en la Universidad de la Habana, hecho que consideró “un regalo, por la importancia que representa para mi desarrollo profesional”.

Siempre que hablo de lo que significó para mí la Maestría, me emociono mucho, porque fueron tres años de estudio, de preparación y de sacrificio en el orden personal, contando siempre con el apoyo incondicional de toda mi familia en este largo camino, cargado de ausencias en momentos importantes de la vida de mis dos grandes tesoros, mis hijos”.  

“Soy de las personas que no teme a los obstáculos, me gusta enfrentar los desafíos y superarlos, eso fue lo que hice con la Maestría. Aprendí a alternar el tiempo para dirigir y controlar los procesos, junto con el estudio, siempre respaldada por mi grupo de trabajo, ellos fueron esenciales en este recorrido, porque en muchas ocasiones asumieron mis tareas y se desvelaron junto a mí; asimismo tengo que reconocer a mis amistades que no hace falta mencionarlas, ellas vivieron conmigo cada momento, cada viaje a La Habana, cada evaluación, cada parte de la tesis y siempre estuvieron ahí para mí”.  

Reconoce que en esa etapa tuvo el constante apoyo de la Fiscalía General y de la Unión de Juristas, pero resalta que fueron años de mucho esfuerzo personal y resiliencia. “Al final logré los resultados esperados, estoy satisfecha por no rendirme en el camino, porque todo aquel que ha transitado por una Maestría sabe las altas y bajas que tenemos en ese proceso de maduración cognitiva e investigativa, pero nada, solo hay que ponerle corazón a lo que hacemos y se pueden alcanzar las metas”. 

Considera que “ser mujer es maravilloso, ser mujer y madre, es un privilegio de la vida que cada día te impone nuevos retos, pero ser mujer con todas nuestras responsabilidades en el hogar y, además, ser fiscal, es una condición que engrandece todavía más a las mujeres que integran la Fiscalía General de la República de Cuba”.

“Siento mucho orgullo del trabajo que realizo, lo hago con entrega y sentido de pertenencia por esta institución que es responsable de mi formación profesional y de mi crecimiento como ser humano”.

“En el órgano siempre decimos que somos «Mujeres de Acero y Miel», porque somos dulces, humanas y al mismo tiempo, fuertes y la Fiscalía se encarga de forjar nuestro carácter, sin olvidar los valores que caracterizan nuestras funciones”. 

“Para las mujeres que ya son parte de la Fiscalía mi reconocimiento y para aquellas que están valorando la posibilidad de incorporarse al órgano, les digo, que no pierdan la maravillosa oportunidad de integrar la familia de la Fiscalía cubana. 

De corazón puedo decir que gracias a los sentimientos y valores que florecen dentro de mí, es que vivo orgullosa de ser Fiscal”.    

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