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Naysa María Díaz León, Fiscal Jefa del Departamento de Protección a la Familia y Asuntos Jurisdiccionales de la Fiscalía Provincial de Cienfuegos
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mujeres, Federación de Mujeres Cubanas
Las mujeres cubanas

Las mujeres de la Cuba de hoy, gozamos de derechos que heredamos como resultado de la lucha de otras mujeres y que en varios países del mundo aún forman parte de sus programas de combate, porque son conquistas pendientes. Por ejemplo, el derecho al respecto a la dignidad personal, el derecho al voto, a la práctica de deportes sin limitaciones sexistas, a elegir voluntariamente la posibilidad de tener o no descendencia y cuándo, el derecho a recibir salario igual por la realización de los mismos oficios que los hombres, a ejercer cualquier profesión más allá de la designación de roles, que por la raíz cultural machista que aún nos envuelve nos vienen asignados por sexos y el derecho al acceso a una educación de calidad, hasta la educación superior, sin distinción de carreras por géneros y con las mismas oportunidades; por mencionar algunos. 

No obstante, aún después de tantas conquistas todavía nos queda un camino por andar para poder descontruir de una vez por todas, los paradigmas sexistas basados en estructuras de diferencias de poder entre mujeres y hombres. Ello no solo se logra con el deseo o con las aspiraciones, se alcanza sobre la base de la educación social y la influencia de otros cánones cultuales que puedan poco a poco, ir transformando las mentalidades. 

La ley aún cuando no resuelve por sí sola el problema, es un camino y a partir de las funciones educativas y de formación de valores que le corresponden al Derecho, dentro de la sociedad, juega un papel importante para lograr la equidad de géneros y la plena realización de las mujeres. La Constitución de la República de Cuba, en vigor desde 2019, en su artículo 43, regula que: “La mujer y el hombre tienen iguales derechos y responsabilidades, en lo económico, político, cultural, laboral, social, familiar y en cualquier ámbito. El Estado garantiza que se ofrezcan a ambos las mismas oportunidades y posibilidades. El Estado propicia el desarrollo integral de las mujeres y su plena participación social, asegura el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, las protege de la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios y crea los mecanismos institucionales y legales para ello”.

Eliminar todas las formas de violencia y discriminación es hoy más que una meta, una necesidad de la sociedad cubana. En aras de  contribuir a la cultura jurídica ciudadana, se divulgan todas las posibilidades legales para lograr una protección efectiva de las féminas de estas conductas lacerantes a su dignidad; temas hacia los que se encaminan las líneas comunicacionales de la Fiscalía como órgano de la estructura estatal.

Mucho se ha hablado de las regulaciones que en el Código de las Familias se dirigen al respecto, las que ya se aplican o como el caso de las defensorías familiares, en fase de implementación. A ello se suma el actual Código Penal, donde en 36 de sus figuras se establecen sanciones agravadas para los victimarios, lo que garantiza la disposición de que estas manifestaciones sean de tutela legal urgente. 

Por otro lado, podemos mencionar el Decreto Presidencial 198/21, que establece el Programa de Adelanto para las Mujeres, con 7 líneas de trabajo fundamentales: el empoderamiento económico, los medios de comunicación, educación prevención y trabajo social, el acceso a la toma de decisiones, legislación y derecho, salud sexual y reproductiva y estadísticas e investigaciones. Este, unido al Acuerdo 9231/21 del Consejo de Ministros que establece la “Estrategia Integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar”, posibilitan que otras estructuras sociales más allá de las judiciales, estén enfocadas en lograr una protección  multilateral de las mujeres ante cualquier manifestación de maltrato. 
Para lograr lo anterior, se necesita de una amplia articulación entre lo servicios médicos, sociales, legales, los espacios de comunicación, los órganos y organismos de la Administración Central del Estado y de una amplia participación ciudadana, que incluye las organizaciones sociales y de masas y cualquier otra forma asociativa.  
En este sentido están encaminadas en su funcionamiento las Casas de orientación de las mujeres y las familias y las 

Consejerías de la Mujer, que funcionan en las sedes de la Federación de Mujeres Cubanas de cada municipio del país. En ellas se ofrece no solo la orientación si no el acompañamiento hasta la solución efectiva del problema. En igual sentido, se crean en los centros de trabajo los Comité de Género, que tienen el objetivo de identificar, tratar y resolver las brechas que vinculadas al tema, aparezcan en el ámbito laboral. 

Lograr la aspiración de romper con la estructuración jerárquica de la sociedad que le otorga una indebida supremacía al hombre sobre la mujer, es un trabajo de todos los actores comunitarios, es por ello que hoy más que nunca toman fuerza las palabras de Vilma Espín cuando expresó: “El mito de “sexo débil” se ha hecho trizas ante la realidad de una fémina que no ha vacilado en ocupar las trincheras de combate junto a los hombres, que no ha escatimado esfuerzos en cada una de las tareas acometidas por nuestro pueblo en el complejo camino de su desarrollo.”    
 

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Sonia said:

Excelente reflexión jurídica, más que igualdad es demostrar que ser mujer no limita cumplir a cabalidad cualquier oficio.

Barbarita Pachecosaid:

El ordenamiento jurídico cubano cuenta con diversas normas para la protección de las mujeres.

Xiomarasaid:

Para lograr la plena igualdad entre el hombre y la mujer es necesario modificar el papel tradicional de ambos en la sociedad y la familia