En defensa de la legalidad
Lunes, 15 de Febrero del 2016

Autor: Jessica Rivero Rodríguez (periodista Fiscalía General de la República)
Fotos: Adrian Lago del Valle

La Fiscalía General de la República no es el primer lugar en el que imaginarías laborando a un periodista, pero desde hace unos meses soy parte de dicha institución como profesional de la palabra. Esta es mi primera experiencia de trabajo y todo un reto, por el rigor que este Órgano exige, pero también ha sido un espacio de crecimiento profesional y personal.

Esta institución no es exclusiva de fiscales, en ella, además de periodistas, confluyen diversas profesiones: psicólogos, informáticos, comunicadores, diseñadores, telecomunicadores y especialistas en contabilidad, todos con gran realización laboral. En el quehacer de la fiscalía, los jóvenes son protagonistas. La dirección de este Órgano tiene entre sus prioridades el contacto, formación vocacional y atención a este sector, el cual representa un alto porciento de la fuerza fiscal en el país.

Próximo a efectuarse, en el mes de julio, el X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, nos acercamos a cuatro fiscales, menores de 35 años, cuya primera y única experiencia laboral también es la Fiscalía. Con ellas, conversamos sobre sus motivaciones para ejercer esta profesión, las metas que tienen como jóvenes, y los valores y actitudes que distinguen a estos representantes del Estado Cubano.

Muchos son los desafíos que enfrentan estas muchachas, por ser fiscales, por su edad, su condición de mujeres y, en el caso de algunas, de madres. Aunque confiesan que tuvieron diversas razones para elegir esta especialidad, se muestran satisfechas con su elección.

Aixa Marsán Boza, de la Fiscalía Municipal de Habana del Este, nos comenta que la institución siempre le gustó, “cuando estudiaba dije que quería ser fiscal, conocía lo que hacían, pero no con profundidad, casi siempre el estudiante piensa que es el que participa en el juicio oral, y el fiscal participa socialmente en otras esferas de la vida, que no es solo la parte penal”. Esta especialista en Protección de los Derechos de los Ciudadanos, declara que finalmente se decidió, pues se percató que los fiscales “velan porque se cumplan las normas establecidas en la sociedad, por el derecho de los ciudadanos, de los niños, las mujeres y la familia en general, y por los intereses de nuestra Revolución, la fiscalía vela porque se cumpla la legalidad en todas las esferas de la sociedad”.

Estos jóvenes profesionales tienen la responsabilidad y el compromiso de servir como ejemplo a las nuevas generaciones. Aixa, quien es madre de tres niños, confiesa que uno de sus grandes retos es equilibrar el rigor del trabajo con el hogar, para lo que se auxilia de su familia. Otro de los desafíos que enfrenta es “representar a la juventud de hoy y demostrarles a las personas mayores que somos capaces de cumplir las tareas que se nos asignen. En la fiscalía la juventud cumple un papel fundamental, porque la mayoría somos jóvenes y también la mayoría tenemos hijos, y aun así nos enfrentamos a una carga de trabajo fuerte y tenemos objetivos de trabajo muchas veces difíciles de cumplir.

Ella considera que para ser fiscal es esencial tener una amplia preparación política-ideológica, acorde con los principios de la Revolución, y conocimientos jurídicos, “también tiene que tener otras cualidades, en su carácter debe ser firme, ser responsable, ser capaz y mostrar actitud y aptitud en la labor que realiza.

En el caso de Celia Abrich Pérez, fiscal de La Habana, la relación con la fiscalía comenzó mientras cursaba la universidad, “cuando hice las prácticas docentes, me gustó más el trabajo del fiscal, porque era más diverso (…) yo me desempeño en la materia de civil desde que empecé en la fiscalía, pues se asemeja un poco a lo que yo quería, lo que me gustaba del derecho, entonces te vas comprometiendo, te vas engrandeciendo de alguna manera, vas educándote (…) esto es lo que me gusta, aquí es donde soy útil, porque además, cuando conoces a muchas personas que tienen problemas, los resuelves y la persona te está agradecida, dices: creo que aquí es donde debo estar, y por eso es que uno se queda. Eso siempre se lo digo a los muchachos que se insertan de la universidad: «a lo mejor no es lo que quisiste ser, no fue lo que soñaste, ni lo pensaste, porque nunca pasó por tu mente, pero al final, cuando le encuentras las cosas buenas, ves que vale la pena», y por lo menos en mi caso eso fue lo que sucedió.

Esta joven, que pertenece al Departamento de Protección de los Derechos Ciudadanos, considera que trabajar en esta institución tiene como beneficio la formación del carácter, “cuando tienes que convivir con personas que son mayores que tú, que llevan una vida trabajando, te va permitiendo aprender de ellas, pero también imponer tu seriedad, haciéndote una persona más madura. En el orden personal te forma, porque yo trabajo con niños y familias, y te enseña todo lo que a las personas les está pasando, que tú puedes llevar de manera positiva para tu casa.

Por su parte, Annia Hernández Miranda, fiscal provincial de La Habana, señala que al concluir la carrera de Derecho le ofrecieron como alternativas laborales el Tribunal Supremo Popular y la Fiscalía General de la República, “de las dos opciones preferí la fiscalía, porque lo sentí como un trabajo más dinámico (…) la consagración es a veces la que te hace llevar más tiempo, pero el trabajo es interesante”. Ella considera que su principal reto es: “en ciertas circunstancias, precisamente por la edad, hacerle entender a los ciudadanos que más que joven, soy fiscal, porque las personas me ven y dicen: «ah, es una muchachita y con ella podemos hacer cualquier cosa», y tú tienes que demostrarles que a pesar de tu juventud eres fiscal y puedes enfrentarlo todo.

Esta especialista en verificaciones fiscales, estima importante para ejercer la profesión, “demostrar carácter, ser justo pero con la óptica de la realidad y los intereses de la institución o del país, la honestidad, la ética y la integralidad.” Además, manifiesta que la fiscalía le ha brindado “preparación en muchas de las esferas de la vida, desde el punto de vista administrativo, penal y laboral, la superación personal ha sido cotidiana.”
El ser fiscal entraña sacrificios, limitaciones y esfuerzos, y más en sus primeros años, pero también una gran satisfacción personal, así lo percibe Fatima Abdula Ruiz, de la Fiscalía Provincial de La Habana, quien señala que es un privilegio, pues permite representar al Estado, dirigir una investigación, realizar una acusación y celebrar un juicio, “eso es una experiencia muy rica, que no todos los profesionales que se gradúan de Derecho pueden experimentar.”
Estas mujeres encierran en su ternura y espíritu revolucionario la estirpe de nuestra Mariana y enaltecen a la juventud cubana. El encuentro con estas jóvenes manifiesta que el relevo de la Revolución está seguro.