Cuidando el futuro
Por: Jessica Rivero Rodríguez
Periodista Fiscalía General de la República.
Una singular familia, compuesta por 18 hermanitos y muchas mamis, convive en una bella y acogedora casa en Guanabo, La Habana. Este es el Hogar de Niños sin Amparo Familiar “Cuarto Congreso”, donde el amor colma cada rincón.
Estos hogares son una muestra de la preocupación del Estado cubano por velar por uno de sus pilares fundamentales: la niñez, y asegurar el futuro próspero del país.
Múltiples son los órganos e instituciones que se encargan de velar por el cuidado y la seguridad de los niños que se encuentran en estos centros. La Fiscalía General de la República es uno de ellos, la cual tiene el encargo por Ley de representar y defender a los menores que carezcan de representante legal o cuando los intereses de este sean contrapuestos a los del menor.
Este Órgano también tiene entre sus funciones la de atender y visitar los hogares e instituciones dedicados a la tutela y educación de menores, las escuelas de conducta y centros de reeducación de menores. Como parte de la protección de los menores de edad, la Fiscalía General es la encargada de comprobar y preservar el cumplimiento de las leyes, reglamentos y normas establecidas para la permanencia y tratamiento de aquellos que se encuentran en estos centros.
Además, los fiscales se responsabilizan por conocer la situación legal de los niños y proteger sus derechos, bienes e intereses; así como de examinar la situación de los infantes y efectuar entrevistas a los especialistas y funcionarios encargados de su educación y reorientación.
En días recientes, un grupo conformado por especialistas del Departamento de Comunicación Institucional del Órgano Central de la Fiscalía General y fiscales de la Fiscalía Provincial de La Habana visitaron el hogar “Cuarto Congreso” y realizaron un conversatorio con los niños.
Durante este los infantes mostraron su casa y hablaron de sus costumbres de vida. Luego, los especialistas les comentaron acerca de sus deberes y derechos y del trabajo que realiza la Fiscalía en la protección de estos. También entregaron folletos con fines educativos publicados por el Órgano.
Los niños y este equipo dialogaron sobre el papel que desempeña la familia, la escuela y el Estado en su formación, y otras temáticas vinculadas a ello. Además, intercambiaron sobre valores como el compañerismo y la solidaridad, al respecto, los niños destacaron la labor que realizan los médicos cubanos en países de África para erradicar el Ébola, lo que demostró la valiosa educación que reciben.
Una familia de muchos
El hogar “Cuarto Congreso” reabrió sus puertas en 2011, tras una fase de reparación de tres años, anteriormente estuvo abierto por un período similar. La capacidad inicial era para 15 niños, pero ahora puede albergar 18, que es la cifra por la que oscila la matrícula.
Los infantes que aquí conviven tienen edades entre los 6 y 17 años, y cursan distintos niveles de enseñanza: primaria, secundaria, especial y técnica profesional.
Los menores se alojan al cuidado de los hogares de Niños sin Amparo Familiar cuando sus padres fallecen, son privados de la patria potestad de modo permanente o transitorio, son internados en centros de reclusión o en hospitales, o no se encuentran en condiciones de cuidarlos. Permanecen en estos centros hasta que cumplen 18 años, luego se les asigna un lugar donde vivir, de no tenerlo.
Durante su estancia en estas instituciones el Estado garantiza sus condiciones de vida, vivienda y alimentación. Además, destina un presupuesto anual a cada niño para adquirir ropas, zapatos y otros artículos que requieran, los encargados de los hogares los educan para que reconozcan sus prioridades y necesidades, mientras les dan libertad para que decidan qué comprar.
En “Cuarto Congreso” los niños tienen la oportunidad de ser atendidos por un personal altamente calificado y multidisciplinar, encabezados por Marisol Mesías Martínez, directora de la instalación. En esta casa laboran docentes graduados en defectología, esenciales para su educación, y licenciados en enfermería.
A la institución asisten una vez por semana psicólogos y psiquiatras, quienes ofrecen asesoramiento especializado a los infantes que lo requieran. La preparación de los trabajadores es fundamental para la atención de estos niños, pues algunos han presentado problemas de conducta o provienen de hogares disfuncionales.
Su directora nos comentó que esta es como cualquier otra casa, los niños tienen regulados los horarios para bañarse, comer y hacer las tareas. Mientras, tienen libertad para jugar con sus amigos, visitar vecinos y pasear. Los trabajadores son todo lo estricto que pueden ser los padres.
Pese a la diferencia de edad, lugar y condiciones de procedencia, sexo o raza, los niños se refieren entre ellos como “hermanitos”. Mientras, a las trabajadoras que están junto a ellos, día a día, las llaman “mamis”. Este es el reflejo de la encomiable labor que estas mujeres realizan. Ellas tienen familias e hijos propios, pero aún así dedican su tiempo, esfuerzo y preocupación a cada uno de estos niños. Con gran esmero asumen las responsabilidades y labores que cualquier padre o madre tendría con sus hijos.
Especial importancia le otorgan al vínculo hogar- escuela, pues la relación con los profesores es esencial. Su directora nos manifestó que a los niños “les damos confianza, porque sino quien se la va a dar. En la escuela nos tienen que ver como madres, tiene que ser una labor continua para que la escuela y los niños nos identifiquen como tal”. Por ello, los encargados de esta institución participan en las reuniones de padres de todas las enseñanzas y se ocupan de la realización de las tareas.
La educación empieza por la casa, y esta no es la excepción. A los menores se les inculcan disímiles y valiosos valores, sentido de pertenencia con su hogar y agradecimiento a todos sus trabajadores, maestros y al gobierno.
Los encargados de este hogar organizan excursiones y motivan a los niños a participar en las actividades. Además, les brindan cierta independencia y herramientas para adecuarse al medio social.
En nuestro país ningún niño o niña está solo, en hogares como estos se les garantizan las condiciones indispensables hasta que son mayores de edad, pero sobre todo el cariño, respeto y amor nunca falta, se multiplica cada día con la labor del personal que trabaja en ellos.



