En defensa de la legalidad

Fidel: Un Gigante de la Humanidad

Martes, 13 de Agosto del 2019

Por: Miguel Ángel García Alzugaray

Fidel Alejandro Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, antigua provincia cubana de Oriente. Su padre, Ángel Castro Argiz, hijo de campesinos pobres de Galicia, era terrateniente y colono cañero. Su madre, Lina Ruz González, provenía de una familia campesina de la provincia de Pinar del Río.

Aprendió a leer y escribir en la escuela pública rural de Birán y continuó la enseñanza primaria en los colegios católicos privados de La Salle y Dolores, en la ciudad de Santiago de Cuba. Inició los estudios de Bachillerato en el propio Colegio de Dolores y los concluyó en el Colegio de Belén, de la Compañía de Jesús, en La Habana, donde se graduó como Bachiller en Letras en junio de 1945.

Los jesuitas de Belén dijeron: “Fidel Castro se distinguió siempre en todas las asignaturas relacionadas con las letras… Fue un verdadero atleta, ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista.”

Muchos años después de comenzar su vida de estadista, Fidel continuó practicando baloncesto con sistematicidad. Foto: Estudios Revolución

En septiembre de 1945 matriculó en las carreras de Derecho y de Ciencias Sociales y Derecho Diplomático en la Universidad de La Habana. Allí se vinculó de inmediato a las luchas políticas en el seno del estudiantado universitario y ocupó diferentes cargos en la Federación Estudiantil Universitaria. Fue miembro destacado de diversas organizaciones estudiantiles progresistas y antimperialistas como el Comité Pro-Independencia de Puerto Rico, el Comité 30 de Septiembre - del que fue fundador - y el Comité Pro-Democracia Dominicana, en el que ocupó la presidencia.

Como parte de su actividad política en esos años, organizó y participó en innumerables actos de protesta y denuncia contra la situación política y social en el país. Más de una vez fue golpeado o encarcelado por las fuerzas represivas.

Entre julio y septiembre de 1947, cuando cursaba el tercer año de la carrera, se enroló en el contingente expedicionario organizado para luchar contra el régimen del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. La expedición se entrenó en Cayo Confites. Fue ascendido a teniente, jefe de pelotón, y después a jefe de una compañía de batallón. La expedición, que se trasladaba en barco, fue interceptada por una fragata de la Marina cubana. Fidel saltó al agua con su arma para no dejarse capturar. Consideró una vergüenza que la expedición terminara arrestada sin luchar.

Entró en contacto con las ideas marxistas cuando era ya estudiante universitario.

Simpatizante del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), de tendencia progresista, participó de manera activa a partir de 1948 en las campañas políticas de ese Partido y, en particular, de su principal dirigente, Eduardo R. Chibás. Dentro de su organización política trabajó por cultivar entre la militancia joven las posiciones más radicales y combativas. Tras la muerte de Chibás, redoblo sus esfuerzos para desenmascarar la corrupción del gobierno de Carlos Prío.

Después de su participación en la expedición contra Trujillo, viajó en 1948 a Venezuela, Panamá y Colombia como dirigente estudiantil, con el objetivo de organizar un Congreso Latinoamericano de Estudiantes, que debía efectuarse en ese último país. Se encontraba en Bogotá cuando se produjo la rebelión popular provocada por el asesinato del líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán, en abril de ese año. Se incorpora resueltamente a esa lucha. Sobrevivió por puro azar.

En marzo de 1949 encabezó una protesta frente a la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, para expresar la indignación popular ante el irrespeto al monumento del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, por parte de marines norteamericanos.

Fidel se graduó como Doctor en Derecho Civil y Licenciado en Derecho Diplomático en 1950. Desde su bufete, se dedicó fundamentalmente a la defensa de personas y sectores humildes.

Al ocurrir el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, fue de los primeros en denunciar el carácter reaccionario e ilegítimo del régimen de facto y llamar a su derrocamiento.

Organizó y entrenó a un numeroso contingente de más de mil jóvenes obreros, empleados y estudiantes, que provenían fundamentalmente de las filas ortodoxas. Con 160 de ellos, el 26 de julio de 1953 comandó el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel de Bayamo, en una acción concebida como detonante de la lucha armada contra el régimen de Batista.

Al fallar el factor sorpresa, no pudieron alcanzar el objetivo. Fue hecho prisionero por las fuerzas represivas de la tiranía pocos días después del revés militar y se le mantuvo incomunicado durante 76 días. Fue sometido posteriormente a juicio y condenado a 15 años de prisión. En un ambiente reservado y vigilado, asumió su autodefensa ante el tribunal que lo juzgó, y pronuncio el alegato conocido como La historia me absolverá, en el que esbozaba el programa de la futura Revolución en Cuba.

«Ningun arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus derechos. Ejemplos históricos pasados y presentes son incontables. Está bien reciente el caso de Bolivia, donde los mineros, con cartuchos de dinamita, derrotaron y aplastaron a los regimientos del ejército regular», dijo en esa ocasión.

Desde la cárcel prosiguió su labor de denuncia del régimen opresor, al tiempo que maduró sus planes revolucionarios y profundizó la preparación teórica e ideológica de sus compañeros.

Como resultado de una fuerte presión y campañas populares, fue liberado en mayo de 1955. En las semanas subsiguientes desplegó un intenso trabajo de agitación y denuncia, y fundó el Movimiento 26 de Julio para proseguir la lucha revolucionaria.

En julio de 1955, mostrada la imposibilidad de proseguir la lucha antibatistiana por medios legales, Fidel partió hacia México para organizar desde el exilio la insurrección armada. En condiciones económicas precarias y sometido a la estrecha vigilancia y persecución de los agentes batistianos, desplegó una esforzada labor organizativa y preparatoria, al tiempo que prosiguió una intensa campaña de difusión de las ideas y propósitos del movimiento insurreccional. Viajó a los Estados Unidos, donde creó junto a sus compatriotas exiliados «clubes patrióticos» con el fin de conseguir apoyo político y económico para la lucha revolucionaria. Estuvo en Filadelfia, Nueva York, Tampa, Union City, Bridgeport y Miami.

Con la divisa: «En 1956 seremos libres o seremos mártires», Fidel, Raúl, Juan Manuel Márquez, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos y otros destacados revolucionarios estuvieron entrenándose con largas caminatas por las calles de la ciudad de México, escalamiento de montañas, defensa personal, tácticas de guerrillas y prácticas de tiro.

El 20 de junio de 1956, el jefe del Movimiento 26 de Julio, el Che y otros combatientes fueron detenidos, las «casas campamentos» quedaron descubiertas y parte importante de las armas fueron incautadas.

Tras la salida de los establecimientos de la policía mexicana se aceleró la conspiración revolucionaria. Compraron el yate Granma, en el que zarparon hacia Cuba en la madrugada del 25 de noviembre de 1956, desde el Río Tuxpan, con 82 combatientes a bordo, cuya edad promedio era de 27 años.

Después de 7 días de navegación, desembarcaron el 2 de diciembre en Las Coloradas, costa sur occidental de la antigua provincia de Oriente. Las fuerzas batistianas localizaron el desembarco y hostilizaron a los expedicionarios. El 5 de diciembre, el ejército de la tiranía sorprendió en Alegría de Pío a Fidel y sus combatientes. Los revolucionarios fueron diezmados, varios caen detenidos durante la persecución y muchos son asesinados en el acto.

Con la valiosa colaboración de los campesinos, Fidel se encuentra con Raúl en Cinco Palmas y reagrupa a la fuerza revolucionaria. Parte entonces a la Sierra Maestra para continuar desde allí la lucha revolucionaria.

El 17 de enero de 1957, dirigió la primera acción armada contra el ejército de Batista en el cuartel de La Plata y obtuvo su primera victoria. El Ejército Rebelde comenzó a crecer y fortalecerse.

En su condición de Comandante en Jefe, dirigió la acción militar y la lucha revolucionaria de las fuerzas rebeldes y del Movimiento 26 de Julio durante los 25 meses de guerra. Tuvo bajo su mando directo a la Columna Uno «José Martí» y participó personalmente en casi todas las operaciones, combates y batallas más importantes que tuvieron efecto durante la guerra en el territorio del Primer Frente Rebelde.

Tras contundente derrota de las tropas élites de la tiranía, estas, a través de sus principales jefes, decidieron reconocer la victoria rebelde en el propio teatro de operaciones de la provincia de Oriente, el 28 de diciembre. Al amanecer del 1ro. de enero de 1959, Fidel enfrentó, con una huelga general revolucionaria, acatada por todos los trabajadores, el golpe de Estado en la capital de la República, promovido por el gobierno de EE.UU. Entró victorioso ese mismo día en Santiago de Cuba y arribó a La Habana el 8 de enero.

Al concluir la lucha insurreccional, mantuvo sus funciones como Comandante en Jefe. El 13 de febrero de 1959 fue nombrado Primer Ministro del Gobierno Revolucionario.
Dirigió y participó en todas las acciones emprendidas en defensa del país y de la Revolución en los casos de agresiones militares procedentes del exterior o actividades de bandas contrarrevolucionarias dentro del país, en especial la derrota de la invasión organizada por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, llevada a cabo por Playa Girón en abril de 1961.

Condujo al pueblo cubano en los días de la dramática Crisis de Octubre de 1962.

En nombre del poder revolucionario, proclamó el 16 de abril de 1961 el carácter socialista de la Revolución Cubana.

Ocupó el cargo de Secretario General de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, y más adelante el de Secretario General del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. A partir de la Constitución del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en octubre de 1965, su cargo fue el de Primer Secretario y Miembro del Buró Político, en el que ha sido ratificado por los cinco Congresos del Partido efectuados desde entonces.

Fue electo Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en representación del municipio Santiago de Cuba, en sus sucesivos períodos de sesiones desde la creación de aquella en 1976, y desde entonces y hasta el 2008 ocupó los cargos de Presidente del Consejo de Estado y Presidente del Consejo de Ministros.

Presidió misiones oficiales cubanas en más de 50 países.

Recibió más de un centenar de altas condecoraciones extranjeras y cubanas, así como numerosas distinciones académicas honorarias de centros de enseñanza superior en Cuba, América Latina y Europa.

Dirigió estratégicamente la participación de cientos de miles de combatientes cubanos en misiones internacionalistas en Argelia, Siria, Angola, Etiopía y otros países, e impulsó el aporte de decenas de miles de médicos, maestros y técnicos cubanos que han prestado servicios en más de 40 países del Tercer Mundo, así como la realización de estudios en Cuba por parte de decenas de miles de estudiantes de esos países.

Encuentro entre Fidel y Rafael Correa en el 2009. Foto: Juventud Rebelde

Más recientemente, impulsó los programas integrales de asistencia y colaboración cubana en materia de salud en numerosos países de África, América Latina y el Caribe, y la creación en Cuba de escuelas internacionales de Ciencias Médicas, Deporte, y Educación Física y otras disciplinas para estudiantes del Tercer Mundo.

Promovió a escala mundial la batalla del Tercer Mundo contra el orden económico internacional vigente, en particular contra la deuda externa, el despilfarro de recursos como consecuencia de los gastos militares y la globalización neoliberal, así como los esfuerzos por la unidad y la integración de América Latina y el Caribe.

Encabezó la acción decidida del pueblo cubano para enfrentar los efectos del bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos desde hace más de cuarenta años y las consecuencias en el plano económico del derrumbe de la comunidad socialista europea, y promovió el esfuerzo tenaz de los cubanos para superar las graves dificultades resultantes de estos factores, su resistencia durante el llamado Período Especial y el reinicio del crecimiento y desarrollo económico del país.

Como fundador del primer estado socialista del hemisferio occidental, diseñó, orientó y ejecutó una política exterior de neta independencia y de extensión global, y un magisterio internacionalista que ha hecho de Cuba un componente activo y destacado en los fundamentales procesos políticos que le tocó transitar a lo largo de su liderazgo, siempre al lado de las causas más justas y sin temor a arrastrar los mayores y más sonados lances.

Dirigió estratégicamente la participación de cientos de miles de combatientes cubanos en misiones internacionalistas en Argelia, Siria, Angola, Etiopía y otros países, e impulsó y organizó el aporte de decenas de miles de médicos, maestros y técnicos cubanos que han prestado servicios en más de 40 países del Tercer Mundo, así como la realización de estudios en Cuba por parte de decenas de miles de estudian­tes de esos países. Impulsó los programas integrales de asistencia y colaboración cubana en materia de salud en numerosos países de África, América Latina y el Caribe, y la creación en Cuba de escuelas inter­nacionales de Ciencias Médicas, Deporte, y Edu­cación Física y otras disciplinas para estudiantes del Tercer Mundo.

Promovió a escala mundial la batalla del Tercer Mundo contra el orden económico internacional vigente, en particular contra la deuda externa, el despilfarro de recursos como consecuencia de los gastos militares y la globalización neoliberal, así como los esfuerzos por la unidad y la integración de América Latina y el Caribe.

En abril de 2004, junto al fallecido lÍder bolivariano, Hugo Chávez, abrió el camino de la integración latinoaméricana con la creación en La Habana de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA), como espacio multifacético de convergencia. Esfuerzo que fue sumando otras entidades como Petrocaribe, de amplia y positiva actividad en el campo energético, y que se complementa con la reestructuración positiva de entidades como el MERCOSUR y la formación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

El paso más concluyente en ese derrotero resultaría, sin dudas, la fundación en 2011, en Caracas, Venezuela, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que por encima de innegables diferencias y características propias de cada integrante, se desarrolla como un mecanismo de verdadera representatividad regional, capaz de dar prioridad al diálogo y trascendencia a cuantos une por encima de otras consideraciones.

Encabezó la acción decidida del pueblo cubano para enfrentar los efectos del bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos desde hace más de cuarenta años y las consecuencias en el plano econó­mico del derrumbe de la comunidad socialista europea, y promovió el esfuerzo tenaz de los cubanos para superar las graves dificultades resultantes de estos factores, su resistencia durante el llamado Período Especial y el reinicio del crecimiento y desarrollo económico del país.

Fue puntal en su ejercicio político en materia de proyección exterior, el logro del cese al fuego bilateral suscrito entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–Ejército del Pueblo (Farc-EP), firmado el 23 de junio de 2016 en La Habana, Cuba, luego de años de diálogo apoyado, impulsado y facilitado precisamente por la revolución cubana.

Enfermedad
El 31 de julio de 2006 dio a conocer una proclama al pueblo de Cuba en que hacía entrega temporal de sus responsabilidades por razones de salud, ya que llego un momento -según sus propias palabras- en el cual no podía seguir al frente del gobierno por lo que decidió traspasar el poder al primer vicepresidente cubano en esos momentos, Raúl Castro. En el proceso electoral cubano posterior a esa fecha por las mismas razones declinó su postulación a integrar el Consejo de Estado.

Retorno a la vida pública

Fidel Castro y Raúl Castro en la clausura del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.Luego de una etapa de convalecencia y recuperación, no exenta de riesgos, en marzo del 2007 emprende una nueva misión dentro de su carrera revolucionaria, disponiéndose, según escribió, a hacer lo que debía y podía: ?

"reflexionar y escribir sobre cuestiones de cierta importancia y trascendencia?, apoyado en ?mucho material pendiente"
La decisión de comenzar sus ?Reflexiones?, respondieron a la necesidad de hacer lo que le era posible hacer, al impulso incontenible, regido por la urgencia práctica; experimentado durante toda su vida, en particular en situaciones extremas de estudiar, investigar, conocer y enseñar[29].

Las ?Reflexiones? dan continuidad, desde otra trinchera, a su misión de político revolucionario con el propósito de movilizar a la opinión pública nacional e internacional, y llevarlos a pensar la realidad de forma coherente y unitaria, lo que las convirtió en un ?original hecho filosófico?. ?Se dedicó a escribir sobre temas mundiales, convirtiéndose en un activo participante en la lucha de ideas. Por su auto­ridad moral, influyó en importantes y estratégi­cas decisiones de la Revolución.

Muchos de los temas de reflexión son tratados con el espectro referencial privilegiado que le confiere el haber sido testigo de primera línea o protagonista de algunos de los acontecimientos cruciales en la historia del mundo desde la segunda mitad del siglo pasado; incluso el de haber participado en su génesis. Ante la pretensión de naturalizar la injusticia, el despojo y el simulacro como remedo de la vida humana, Fidel Castro reafirmó su convicción personal de que ?toda idea siniestra debe ser sometida a críticas demoledoras sin concesión alguna?.

Sobre estos y otros temas algunas de sus reflexiones reprodujeron o sintetizaron opiniones de expertos y personalidades destacadas del escenario internacional; en ocasiones en respaldo de sus tesis, en otras, como punto de confrontación para el análisis.

Le caracterizaron sus reflexiones la síntesis y la brevedad, establecendo una premisa de radicalidad ética y sentido práctico de la política, manteniéndose ?fiel a la divisa de no escribir nunca una mentira?.

De esta manera se mantuvo cumpliendo con funciones políticas de movilizador de conciencias, el combate de ideas y argumentos en torno a todo lo que repercute en la vida y el futuro de la humanidad, constituyendo su espacio natural y su escenario de lucha, arraigado en el principio martiano de que ?"una idea justa desde el fondo de una cueva puede más que un ejército"?.

Raúl y Fidel Castro en la Clausura del Séptimo CongresoTras varios años de estar alejado de la vida pública, comenzó una serie de visitas en el año 2010 a centros radicados en la capital cubana y a reunirse con combatientes, científicos, economistas, jóvenes y políticos de Cuba y del mundo; alertando sobre los graves peligros de una nueva guerra en el Oriente Medio y la terrible amenaza para la especie humana que significa la destrucción del medio ambiente.

El 19 de abril de 2011, con motivo de la clausura del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, Fidel se hace presente en el Palacio de las Convenciones y es recibido con una cerrada ovación, semanas antes había informado sobre su decisión de no seguir al frente del Partido Comunista de Cuba debido a sus problemas de salud.

La sesión de clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba celebrada el 19 de abril de 2016 contó con su presencia, siendo recibido por delegados e invitados entre numerosos vítores y ovaciones. Compartió con los delegados asistentes y pronunció un discurso histórico en el que puso de manifiesto su motivación especial por las ideas y un resumen esencial de la vida de combate y de virtud, en una de estas ideas refirió:

"Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo; fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos transmitirles que el pueblo cubano vencerá."

En una alocución nacional, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba y Primer Secretario del Comité Central del PCC, dió a conocer el fallecimiento del líder histórico de la revolución el 25 de noviembre de 2016 en La Habana, Cuba, a los 90 años de edad. En cumplimiento a su voluntad, sus restos fueron cremados[30].

Con profundo dolor comparezco para informar a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo, que hoy, 25 de noviembre de 2016 a las 10:29 horas de la noche falleció el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. En cumplimiento a la voluntad expresa del Compañero Fidel, sus restos serán cremados. En las primeras horas de mañana sábado 26, la comisión organizadora de los funerales, brindará a nuestro pueblo una información detallada sobre la organización del Homenaje póstumo que se le tributará al fundador de la Revolución Cubana. ¡Hasta la victoria siempre![31]"

Raúl Castro

El 3 de diciembre de 2016, luego del traslado de las cenizas del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz desde La Habana hasta el Oriente del país, ocasión en que fue despedido al paso del cortejo fúnebre por todo el pueblo de Cuba, llegaron sus restos a la ciudad de Santiago de Cuba, tras reeditar en sentido inverso el itinerario de la Caravana de la Libertad en enero de 1959.

Después del recorrido por sitios emble­máticos de la ciudad y de la multitudinaria concentración popular en la noche del 3 de diciembre en la Plaza Mayor General Antonio Maceo, en horas de la mañana del 4 de diciembre fueron depositadas en el lugar de descanso definitivo las cenizas del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana en el Cementerio de Santa Ifigenia, Monu­men­to Na­cional[65].

La ceremonia de inhumación fue solemne y privada, con la asistencia de personalidades especialmente invitadas. Mientras eran inhumandas las cenizas, en La Habana fueron lanzadas 21 salvas en tributo al líder histórico de la Revolución.

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Las cenizas fueron depositadas cerca del mausoleo del Héroe Nacional José Martí; de sus compañeros de lucha en el Moncada, el Granma y el Ejército Rebelde; de la clandestinidad y las misiones internacionalistas, a pocos pasos de las tumbas de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y de la legendaria Mariana Grajales, madre de los Maceo y cercano al panteón con los restos del joven revolucionario, Frank País García[66].

A lo largo de los años de la Revolución impulsó y dirigió la lucha del pueblo cubano por la consolidación del proceso revolucionario, su avance hacia el socialismo, la

unidad de las fuerzas revolucionarias y de todo el pueblo, las transformaciones económicas y sociales del país, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, la defensa, el enfrentamiento de las agresiones externas, la conducción de una activa política exterior de principios, las acciones de solidaridad con los pueblos que luchan por la independencia y el progreso, y la profundización de la conciencia revolucionaria, internacionalista y comunista del pueblo.